Llevo unos años ya viviendo en Valladolid y no termino de adaptarme, y eso que he vivido en distintas regiones por motivos laborales y nunca antes me había pasado. Realmente la gente es muy cerrada, cuesta mucho no sólo hacer amistades, sino también que te saluden con una sonrisa en las tiendas, lugares públicos con trabajadores funcionarios y lugares de hostelería cuando vas. La ciudad es cómoda porque tiene de todo, en especial oferta cultural, pero se hace durísimo vivir aquí sin un círculo sólido de amistades cuando tampoco tienes familia.

De hecho, resulta curioso que las personas con las que he podido mantener algún tipo de relación aquí son todas de fuera de esta ciudad (León, Zamora o de otras regiones como Cantabria o Extremadura). Para una estancia corta puede llevarse, pero no me imagino pasando aquí mi vejez.

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